Unidad Correccional N° 1

El 12 de agosto de 1933, tras las expectativas despertadas por la construcción de un edificio que todavía sorprende por su arquitectura, por su solidez, se habilitó el penal de Coronda, instalando el Cuerpo de Guardia cárceles: los 20 primeros internos ingresaron el 15 de septiembre del mismo año.

La entonces “Cárcel Modelo de Coronda” respondió a una necesidad y un impulso motivado por transformaciones gestadas y puestas en marcha en países de avanzada en los que, dentro de la orientación positivista de la época, los adelantos de la criminología y de otras disciplinas que se iban ubicando como ciencias en el espectro del saber, habían llevado a la consideración del “hombre en su individualidad” y conducido a un ajuste de la función del Estado, en cuanto a la recuperación del mismo, en un ambiente adecuado y con un especial tratamiento.

El Penal de Coronda, por su estructura edilicia y por su organización interna, fue en su tiempo campo de estudio y evaluación de un nuevo enfoque carcelario, y no sólo políticos, científicos y estudiantes argentinos lo visitaron para este fin, sino también personalidades mundiales que lo consideraron una institución reeducadora; una de las cárceles mejor instaladas, mantenidas y organizadas, la que podía proponerse como ejemplo.

Se destacó siempre, principalmente, la valoración de lo humano en la tarea organizativa, la finalidad esencialmente recuperadora que lo alentaba.

 

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